sábado, 29 de julio de 2017

444. El río


Primeras horas de la mañana y un verano más asomándome a él. La enea lo tiene casi cubierto y le da un aspecto salvaje y descuidado. Lo atravieso por un pequeño puente, hago fotos, avanzo hasta encontrar la casa de mi abuela en la orilla de la que vengo. Está en alto, cuesta trabajo mirarla de frente porque el sol me da en la cara. Casi cubierta por árboles crecidos en años no distingo la ventana de la cocina por la que nos asomábamos para contemplar las crecidas del río en invierno. 

Continúo el paseo, compruebo el abandono, la despreocupación humana por la naturaleza, ésta se recupera si la dejan pero nuestro paso por ella es corto para comprobarlo.
Pienso en la intención: dar un paseo, pero el conflicto ha surgido sin evocarlo... No hay desenlace, el tiempo, ese gran escultor, como decía Marguerite Yourcenar lo mostrará.  

10 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

¿Y por qué todo ha de tener un desenlace? ¿No basta en ocasiones con el gusto de narrar, de describir una mera situación, de apresar lo poético del instante, la magia del recuerdo?
Un texto muy sugerente, tocaya.
Besos, muchos.

Indigo Horizonte dijo...

Estoy de acuerdo con tu tocaya. Más allá de la nostalgia, está la belleza del instante.

Isabel dijo...

Eso digo yo, tocaya, me alegra estar de acuerdo y que te guste.
Abrazos.

Isabel dijo...

Indigo, más que nostalgia es crítica a la ceguera institucional.
Me alegra que estemos de acuerdo las tres.
Abrazos.

enric batiste dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
enric batiste dijo...

Y este triple cuatro de tu entrada
¿pudiera ser banqueta o taburete
que a ti te sostuviera tu escribir
para que no nos dejes, no abandones
labores que tú tejes, y tus hijos
que cambien este mundo, que lo cambien,
costura a costura y canción...?

Saludos, Isabel.
enricbatiste@gmail.com
644498713

Isabel dijo...

Qué buen recorrido haces, enric.
Muchas gracias, tú siempre tan amable.
Te deseo un agosto fresquito que es lo que escasea por ahora.

Myriam dijo...

un recorrido hacia el pasado....
hacia los lugares de la infancia...
y la abuela,

Besos

Anónimo dijo...

Muy bonito. Nostálgico también. Y, sí, obligación de denunciar. Pero tristemente, se quedará sólo en tu pataleo dialéctico. Besito.

Isabel dijo...

Pues sí, esto es el cuento de nunca acabar, pero por mí que no decaiga.